NUEVE MILLONES DE PERUANOS INDIGNADOS: EL DESAFÍO QUE COMIENZA TRAS LA PROCLAMACIÓN
La proclamación presidencial de Keiko Fujimori confirmó un resultado legal, pero no disipó la profunda fractura política que atraviesa el Perú. La advertencia formulada por Alfonso López Chau sobre la existencia de millones de ciudadanos inconformes expuso una realidad imposible de minimizar. Reducir ese descontento a una simple derrota electoral significaría ignorar un problema estructural que compromete la legitimidad política, la representación democrática y la capacidad del próximo gobierno para reconstruir la confianza pública. La estabilidad institucional jamás puede descansar únicamente sobre la proclamación oficial de una autoridad. La diferencia estrecha entre ambas candidaturas y la persistencia de una fuerte división territorial revelan que el país continúa profundamente polarizado, mientras amplios sectores sienten que sus demandas permanecen relegadas por un sistema incapaz de generar consensos duraderos. La magnitud del malestar no debería interpretarse como una amenaza c...