ENTRE LOBISTAS Y REPARTIJAS: EL EMPOBRECIMIENTO DEL DEBATE ELECTORAL**
La contienda electoral ha comenzado a mostrar su rostro menos edificante, aquel donde la descalificación reemplaza a la propuesta y la acusación sin pruebas busca erigirse como estrategia de campaña. El reciente intercambio de acusaciones entre César Acuña y Rafael López Aliaga, a raíz de la conformación del gabinete presidencial, no es un mero incidente aislado, sino un síntoma revelador de la madurez política que aún le resta alcanzar al país. Lo que debería ser un debate de fondo sobre el futuro de la nación se convierte, una vez más, en un ring donde los golpes verbales apuntan más a la desesperación del contrincante que a la solidez de las propias convicciones. La respuesta de Acuña a las acusaciones de López Aliaga sobre una supuesta "repartija" ministerial es un ejemplo paradigmático de esta dinámica. En lugar de ofrecer una defensa sustentada en la transparencia de su gestión o en un deslinde claro de sus relaciones con el Ejecutivo, el líder de Alianza para el Progre...